SALUDOS

viernes, 31 de agosto de 2012

Corrupción en Honduras



Honduras creó la primera Academia Anticorrupción en Centroamérica, mediante la cual se espera incentivar la participación de la población en el combate contra la corrupción.
“La iniciativa surge de los altos índices de corrupción en que se encuentra el país. Transparencia Internacional mide con 10 la percepción de que no hay nada de corrupción y más debajo de 3 que la corrupción es desenfrenada, situándose a Honduras con 2.5, lo que establece hacer un sobre esfuerzo para mejorar”, expresó el coordinador del Consejo Nacional Anticorrupción, CNA, Oswaldo Canales.





Tres niveles
Para impulsar el proceso de transparencia y auditoría social, la Academia actuará en tres niveles: básico, intermedio y avanzado, con los conocimientos sobre corrupción, marco legal nacional e internacional, indicadores, gobernabilidad, liderazgo ético, prevención, control y combate de la corrupción.
Como estrategia de acción se propone este tipo de enseñanza en diferentes modalidades tanto de manera presencial y virtual, estableciendo relaciones con instituciones de formación tanto públicas como privadas de carácter nacional e internacional.
“El primer ministerio que va a participar es la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes, con 200 personas, pero esperamos que otras secretarias se reincorporen”, indicó Canales.
Este sistema de aprendizaje ya capacitó en el país a 40 personas de diversas profesiones, con la asistencia de actores del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD.
“En el PNUD estamos apoyando con el trabajo que hemos hecho con la Escuela Virtual, que son cursos de entrenamiento de manera que se desarrolla en Colombia, pero que sirven a toda la región. Con la idea de proporcionar a la población esos elementos para ser actores importantes en el monitoreo de las acciones de los funcionarios”, puntualizó el oficial de PNUD, José Egure.
Objetivos
Con la iniciativa se pretende generar y aumentar la participación ciudadana y su incidencia en la prevención, control y disminución de estos actos ilícitos.
A la vez incrementar, la vigilancia y el número de denuncias de los casos de corrupción y el no cumplimiento de los distintos instrumentos jurídicos.
La designada presidencial María Antonieta Guillén dijo que “ninguna otra cosa le ha hecho tanto daño al país como la corrupción, por lo que los servidores públicos deben ser referentes de normas públicas de transparencia que sienten modelos en la sociedad para combatir este flagelo”. En la inauguración de este proyecto, el CNA entregó un compendio de leyes contra la corrupción a la designada.



Mujeres y niños, parte del brazo operativo de pandillas en Honduras



Al pensar en las personas que son parte de una pandilla generalmente viene a la mente la imagen de hombres con mirada de asesino, con cuerpos inundados de tatuajes y armados como si fueran a la guerra, pero ahora eso no es precisamente así, pues en las maras los menores y mujeres son cada vez más y tienen un papel fundamental en esos grupos.
De acuerdo a la investigación reflejada en el informe “Situación de las Maras y Pandillas de Honduras 2010-2011” elaborado por el PNPRR (Programa Nacional de Prevención, Rehabilitación y Reinserción Social), con el apoyo de Unicef (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia), el cual se realizó durante el período comprendido entre septiembre de 2010 y enero del 2011 se contabilizó que en las pandillas hay 3,409 niños y jóvenes a nivel nacional que son integrantes varones activos y en libertad, de los cuales 1,651 (48%) pertenecen a la Mara Salvatrucha y 1,655 (49%) son de la Pandilla 18 y 103 (3%) a otras pandillas.


La Prostitución en Honduras


Honduras es principalmente un país de fuente y tránsito para hombres, mujeres y niños sometidos a la trata sexual y al trabajo forzoso.  Usualmente las víctimas hondureñas son reclutadas de las áreas rurales con promesas de trabajo y luego son sometidas a la prostitución forzada en áreas urbanas y turísticas, como lo son Tegucigalpa, San Pedro Sula e Islas de la Bahía.  Las mujeres y niños hondureños son encontrados en condiciones de trata en Guatemala, El Salvador, México, Belice y los Estados Unidos.  En menor grado, mujeres y niñas de países vecinos, incluyendo Guatemala y México, están sujetas a la esclavitud sexual en Honduras. Además de los informes anecdóticos sobre incidentes ocurridos en Islas de la Bahía, las autoridades hondureñas identificaron turismo sexual infantil en La Ceiba, San Pedro Sula y Siguatepeque durante este año.  También han habido reportes de familias rurales que han vendido a sus hijos(as) quienes al final terminan siendo sometidos a trabajos forzosos y a la explotación sexual comercial en las áreas urbanas.  Las ONGs han reportado incidentes relacionados con el trabajo forzado en Honduras en las áreas de agricultura y servicio doméstico.  Los hombres, mujeres y niños(as) hondureños también son sometidos a trabajos forzados en otros países, particularmente en Guatemala, México y los Estados Unidos; algunos de estos migrantes son explotados en su ruta hacia y/o en los Estados Unidos.  Funcionarios, ONGs y medios de comunicación reportaron que ha habido un incremento de casos en los cuales hombres jóvenes en áreas urbanas fueron coaccionados y amenazados por miembros de maras a fin de que estos traficaran droga. 

martes, 28 de agosto de 2012

Niños de la Calle


“Me dejaron comiendo en una caseta de ahí por la línea, dijeron que ya regresaban y no volvieron. No regresé a casa porque no me acordé cómo llegar”, relata Óscar con la mirada fija en el suelo. Esto sucedió hace ocho años, cuando apenas tenía siete. Es el último recuerdo que tiene de sus padres.

Desde entonces ha vagado por calles y avenidas de San Pedro Sula, Honduras subsistiendo con las limosnas y conviviendo con miradas de repulsión y malestar cada vez que se acerca a pedir lo que su familia le negó. Tampoco el Estado en que nació se ocupó de él. El joven, ahora de 15 años, entró y salió varias veces de los centros para menores que habían en la ciudad. Ahora están cerrados. Pero aunque las puertas estuvieran abiertas, Óscar prefiere la calle. “Allí me pegaban los más grandes, por eso me escapaba”, asegura. Como él, miles de niños vagan por la capital industrial. Nadie sabe cuántos son ni de dónde vienen; ninguna autoridad lleva un registro, mucho menos un proyecto que prometa sacarlos de las calles y asegurarles un futuro. 

Entre carros 


Son las ocho de la noche y como todos los días, llueva, truene o relampaguee se ubica en el semáforo de la primera calle y segunda avenida del centro con la esperanza que los conductores que transitan por esa zona se detengan y le dejen un par de lempiras. Con sus pies descalzos, un pantalón azul y una camiseta verde curtidos, el niño dedica entre dos y hasta tres horas de la noche a la mendicidad.

Su jornada concluye entre diez y once de la noche. El peligro de la calle para él es lo de menos, su objetivo es conseguir qué comer.

Su experiencia entre los carros hace que parezca fácil campear el tráfico.

Mientras el semáforo permanece en verde se sube a la acera y espera el rojo para acercarse de nuevo. Tiene bien medido el tiempo que dura cada luz.

Ocho años mendigando

Acercarse a él no fue complicado, parece no tenerle miedo a los extraños pues son quienes lo han sostenido durante los ocho años que lleva viviendo en las calles de la ciudad. 

“Vivo en la calle y duermo en las gasolineras, sólo busco algunos cartones para acomodarme”, expresó.

Óscar no recuerda mucho el tiempo que vivió con sus padres, lo que no ha podido olvidar es que un día lo dejaron abandonado en aquella glorieta de San Pedro Sula cuando apenas tenía siete años.

La historia de Óscar es similar a la de miles en esta ciudad. Ha sido víctima de un sinnúmero de maltratos en las calles. “Un día estaba dormido y unos policías municipales me agarraron, me golpearon y me llevaron al parque donde tienen las patrullas. 

Ahí me pusieron a recoger toda la basura, a lavar un pila y me bañaron con una manguera y toda el agua me la echaban en la cara y no me dieron ni comida.

De los centros me he escapado como siete veces porque los más grandes me pegan”, relata.

El tiempo corre, el reloj marcó las diez y el niño dejó la esquina para buscar dónde pasar la noche.

Sin opciones

Óscar es un caso más de los centenares que se ven en las calles de la capital industrial.

A casi todas horas del día y en diferentes puntos estratégicos hay menores que practican la mendicidad.

Algunos son utilizados por los adultos que les montan vigilancia para quitarles el dinero y que no escapen antes de cumplir su jornada.

En la actualidad los menores de la calle de entre 12 y 18 años no cuentan con un centro para poder refugiarse del peligro y del frío de la noche.

El único centro del Ihnfa conocido como el ABC y que ahora se llama Génesis permanece cerrado desde octubre 2008.

Luego de una serie de investigaciones y de la intervención de la Fiscalía de la Niñez se encontró que más de ochenta adolescentes eran atendidos en pésimas condiciones. 

En marzo de este año el Juzgado Primero de Letras de la Niñez dictó sentencia definitiva en el caso del centro de atención de menores por encontrarse en condiciones deplorables, ordenando el cierre.

Nahún Aguilar, director de la institución, explicó que están dialogando con algunas organizaciones para establecer convenios y abrirlo nuevamente este año. “Ya hay negociaciones encaminadas a que el centro vuelva a abrir y poder brindar una mejor atención a los niños en riesgo social. Es muy importante que se haga porque es el único de la zona”, aseveró el funcionario.

La institución atiende a los niños en situación de calle, abandono, maltrato, víctimas de explotación laboral y sexual, mendicidad, extrema pobreza y todos los casos de vulneración de derechos.

Aunque todos los días buscan espacio en las organizaciones privadas éstas también permanecen llenas y tampoco tienen el espacio físico ni capacidad económica. 

Crean comisión a favor de niños en situación de calle

Las autoridades del Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia, Ihnfa, integraron una comisión interinstitucional de protección a la niñez en situación de calle conformada por varias organizaciones no gubernamentales que trabajan con menores. 

El objetivo es contar con un plan operativo anual que permita atender en forma oportuna y adecuada este problema.

Según un reporte de la institución, los niños y adolescentes en situación de calle se encuentran en situación de vulnerabilidad de derechos y falta de oportunidades por lo que trabajarán en la vinculación de la niñez con su familia siempre y cuando esta tenga los recursos.

La comisión fue creada en marzo de este año y se espera que en los próximos meses tenga los primeros resultados positivos pues hasta la fecha se desconoce la cantidad de niños que andan en las calles.

Las autoridades del Ihnfa admiten que existe la urgente necesidad de contar con un centro de desintoxicación para los que tienen problemas de uso de drogas. 

También se identificó la necesidad de brindar protección mediante la atención en refugios nocturnos y trabajar con acciones estratégicas de prevención y protección.

Según la ley, el Ihnfa tiene la atribución y potestad como institución rectora, coordinadora y normadora de la política de Estado en materia de la niñez y la familia.






La Pobreza en Honduras



La Cuadragésima Primera Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples fue conocida por los medios en las últimas horas y muestra una radiografía de las críticas condiciones socioeconómicas del país.
Entre sus resultados señala que 5.5 millones de personas viven en condición de pobreza en el país.
De ellos, 1.7 millones viven en pobreza relativa y más de 3.8 millones en pobreza extrema.
La encuesta efectuada desde 2001 a la fecha presenta una mayor cantidad de hogares que viven en esta lamentable situación, con 1.9%.

Los ingresos de estas familias se encuentran debajo del costo de una canasta básica de consumo que incluye alimentos y otros bienes y servicios.
Aunque la pobreza, según el Instituto Nacional de Estadística, INE, es más grave en el área rural, también en el área urbana alcanza a más de la mitad de los hogares (58.5% urbanos y 65.2% rurales).
Autoridades del INE han explicado que la pérdida de empleos es una de las principales razones de que cada vez más personas pobres engrosen la categoría de la pobreza extrema.

Según el INE, del total de 1,718,338 hogares hondureños, 32.7% vive en condiciones de pobreza crónica porque las personas que los componen no tienen sus necesidades básicas satisfechas y reciben ingresos debajo de la línea de pobreza.



Población
Con base en los resultados de esta encuesta, la población de Honduras se estima en 8,200,795, de los que 3,987,236 (48.6%) son hombres y 4,213,559 (51.4%), mujeres.
La población urbana es de 3,733,876 habitantes, y, de esta, el Distrito Central concentra aproximadamente el 27.6% con 1,029,199 habitantes y San Pedro Sula con 607,656 habitantes representa el 16.3%.
Las 1,704,883 viviendas del país tienen en promedio 3.7 piezas, de las que se utilizan, en promedio, 1.9 piezas para dormir.

Desintegración Familiar


La desintegración familiar es el rompimiento de la unidad familiar, lo que significa que uno o más miembros dejan de desempeñar adecuadamente sus obligaciones o deberes.

Lamentablemente existen un gran número de factores para que los padres de familia y la misma familia se desintegren, tales como la migración a la ciudad, los divorcios, las adicciones y los problemas económicos, entre muchos otros factores.


La violencia familiar, tiene entre sus manifestaciones más visibles y aberrantes el castigo físico y el abuso sexual, pero también tiene formas más sutiles, como el maltrato psicológico, el rechazo, el aislamiento y el abandono, "estas no dejan marca material, pero su impacto es muy fuerte y duradero para quienes lo padecen".

Otros factores que influyen en la desintegración familiar son:
Adicciones
Emigración
Situación Económica
Falta de Comunicación
entre otros factores






La violencia intrafamiliar es toda acción u omisión protagonizada por los miembros que conforman el grupo familiar, este puede ser por afinidad, sangre o afiliación y que transforma en agresores las relaciones entre ellos causando daño físico, psicológico, sexual, económico o social a uno o varios de ellos.

La violencia intrafamiliar afecta el buen comportamiento de las personas que integran la familia hacia el interior y exterior del hogar, tomando actitudes que pueden manifestarse de diversas formas, unas veces las personas se aíslan de las demás e inician una forma de adormecimiento mental que puede llevar hasta la locura, en otras ocasiones trasmiten esa agresividad o maltrato del hogar hacia las demás personas que integran su núcleo social.


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Violencia Doméstica


Violencia Doméstica Caso de Diana

Los golpes y los malos tratos se extendieron por seis años.
La vida de “Diana”, de 35 años, ha estado marcada por la violencia doméstica.
Luego de cinco años de noviazgos, “Diana” se casó con el hombre que juraba amarla, pero al año de matrimonio, la relación de convivencia se tornó en agresión.
Los gritos e insultos eran permanentes de parte del hombre que escogió como esposo.
Estos se convirtieron en tortura psicológica además de las agresiones físicas luego que sumó a su bestialidad las bebidas alcohólicas.
Debido al poco compromiso que “Carlos” tenía con su matrimonio y paternidad, los padres de “Diana” le ayudaban con los gastos del bebé.
La primera vez que “Carlos” golpeó a “Diana” le causó severos daños en su cuerpo y rostro, lo que produjo que la muchacha huyera por más de 20 días a la casa de una amiga.
“Yo tenía vergüenza que mi familia me viera en el estado en el que él me había dejado, me reventó la boca y casi no podía abrir los ojos”, relató con vos entrecortada.


Cansada de los maltratos, la joven denunció su caso ante las autoridades de la Policía en dos ocasiones, pero el agresor nunca recibió castigo.
Casos como los de “Diana” son atendidos a diario en los Juzgados de Paz de lo Criminal del municipio de Danlí .

Estas narraciones cada día incrementan de acuerdo con las autoridades de la oficina legal.
El municipio de Danlí reporta un promedio de 50 casos de denuncia por violencia domestica cada mes. Los meses de enero, abril y noviembre son considerados como los de mayor reporte de denuncias en los últimos años.
En 2011 se reportaron 219 denuncias durante estos meses. Heidy Andino, receptora de denuncias en el juzgado, informó que en los meses donde se presentan festividades la violencia intrafamiliar se incrementa.
“El consumo de bebidas alcohólicas y drogas son factores que provocan que exista más violencia doméstica entre las parejas, ya sean estos esposos, novios o que vivan en unión libre”, explicó la entrevistada.
Entre 2005 y 2011 las denuncias por violencia doméstica en el municipio se han incrementado en un 100 por ciento.
“Se puede considerar que las cifras no son tan impactantes como para preocupar a los entes de justicia, pero no debemos olvidar que existen decenas de mujeres que todavía no tienen el coraje de denunciar a sus parejas cuando las agredan, por lo que estos casos no los conocemos, es por ello que las cifras pueden variar”, explicó Andino.
A diario se atiende un promedio de 10 mujeres en estas oficinas reveló. Del total de acusaciones diarias, el 60 por ciento pertenece al área rural.



Apoyo

Una de las situaciones que preocupa a las autoridades que trabajan en la protección a la mujer es que el departamento no cuenta con un centro de atención a las mujeres maltratadas.
Esta situación cambiará con la apertura del centro Casa del Gran Árbol, del padre Zega.
El proyecto estará ubicado a unos tres kilómetros de la ciudad de El Paraíso, sobre la carretera que conduce a la aduana de Las Manos.
El hogar tendrá un espacio para atender a unas 25 mujeres cuando no tengan hijos y un número más reducido en el caso de que las violentadas tengan niños.

Cristina Caruso, encargada del programa, mencionó que las instalaciones del centro están en un 90 por ciento de su construcción.
En la construcción se han invertido unos 2,000,000 de lempiras.




Derechos de los Niños en Honduras


DERECHOS DEL NIÑO 

La situación general de la niñez en Honduras está condicionada por factores  socio-económicos que inciden sobre el cumplimiento  o la negación de los derechos  civiles y políticos. En general, se registran avances hacia una consolidación de la democracia y una relativa estabilización de cuestiones macroeconómicas, los cuales permiten mejorar aspectos como la educación y la salud. A pesar de la mejora en la democracia formal – promoción de elecciones, nuevas instituciones, reformas constitucionales, etc. – la situación general de vida en Honduras todavía es precaria, lo que afecta a los derechos civiles y políticos, así  como a los económicos, sociales y culturales, en particular los de los niños, niñas y mujeres.

  
El artículo 1° del Código de la Niñez y Adolescenci a establece que “Para todos los efectos legales se entiende por niño o niña a toda persona menor de 18 años”, y por consiguiente la mayoría de edad con la plena capacidad para realizar actos civiles, se adquiere a los 18 años.


INSTITUCIONES SECTORIALES DE LA NIÑEZ 
Luego de la ratificación en el año de 1990 de la Convención de los Derechos del Niño se dictó una nueva legislación en materia  de infancia, constituida por el Código de la Niñez y la Adolescencia 19 y la reconversión institucional de las entidades públicas encargadas de velar por los derechos de la niñez. Esto permitió la transformación de la Junta Nacional de Bienestar Social (JNBS) en el actual Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia – IHNFA. 

EL IHNFA
Es un organismo autónomo de desarrollo social, cuyo objetivo fundamental es la protección integral de la niñez y la familia. Asume como mandato la coordinación de los sectores públicos y privados en la promoción, ejecución y fiscalización de las políticas generales de prevención y protección de la niñez. De 
acuerdo con este mandato, el IHNFA es la instancia competente para la tutela de los menores infractores o en riesgo social que son remitidos por los jueces de la niñez. La institución cuenta, para la atención de esta población especifica, con dos programas:  

1. El “Programa De Bienestar Familiar”: que entre otros servicios presta atención a niños menores de 6 años en centros de cuidado diurno. 

2. El “Programa De Reeducación y Reinserción Social”: Cuyo objetivo es la reeducación y reinserción de adolescentes en conflicto con la ley penal a través de dos subprogramas: 
- Medidas Alternativas a la privación de la libertad. 
- El Programa de medidas de privación de la libertad, que a su vez dispone de cuatro centros de internamiento, tres de ellos para niños y uno para niñas, que tienen una capacidad máxima total de 435 internos e internas. De estos centros solo uno presenta condiciones de centro abierto (Jalteva).

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Como Hondureño y ser humano duele ver estas imagenes, sin que el gobierno se interese para revertir esta realidad.

Se que existen muchas organizaciones tratando de ayudar a muchos de estos niños pero a falta de presupuesto y voluntad política, no se ha logrado mucho, o no se a llegado a esos lugares remotos de nuestra tierra.










Explotación infantil, un gran negocio


Escalofriante resulta saber que en las calles de Honduras nueve mil niños luchan cada día por sobrevivir a merced de inescrupulosos explotadores, en su mayoría cobijados bajo un régimen cuya bandera es el abuso infantil.

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Los menores hondureños, provenientes de hogares pobres, pelean por su subsistencia, que consiste en un pedazo de pan -con buena suerte- y un puente donde pasar la noche.
Otra modalidad es la labor doméstica, asumida por unos 20.764 infantes, cuya práctica es una de las peores formas de explotación infantil, de acuerdo con las recientes denuncias de Thaís Aguilar, directora del Servicio Nacional de Noticias de la Mujer.

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Ese tipo de faena se caracteriza por largas jornadas, salarios bajos o inexistentes, aislamiento y pérdida de contacto con las familias y abuso de todo tipo, incluso sexual.
Muchos padres, movidos por la pobreza reinante que agobia al 80 por ciento de los siete millones de hondureños, sobre todo en zonas rurales, envían a sus hijos a las ciudades o los entregan a personas con recursos en calidad de empleados. La labor es frecuente aún a riesgo de que los pequeños, cuyas edades no sobrepasan los seis años, sean alejados de por vida de los estudios.

En una entrevista radiotelevisada, Aguilar demandó la atención del Estado, que debiera realizar una transformación institucional a la luz de los convenios internacionales y la puesta en marcha de las leyes que regulan el trabajo infantil y adolescente. Insistió en que el gobierno asigne recursos para fortalecer la aplicación de la legislación vigente y la ejecución de políticas socioeducativas que promuevan la lucha contra la pobreza y permitan a la niñez disfrutar a plenitud sus derechos.

Datos de la Encuesta de Hogares constataron que con más frecuencia suelen ser niñas las contratadas como domésticas, pero eso no excluye a los varones. El salario promedio mensual recibido por los infantes de ambos sexos de 12 a 14 años en esas labores es de 429 lempiras (unos 24 dólares), mientras que los de 15 a 18 años perciben 668 lempiras mensuales (unos 37 dólares).

El sondeo también reveló que los infantes de 12 a 14 años empleados en hogares de terceros tienen una media escolar de 4,5 años de estudio y en el otro rango de edades señalado, 5,1. En Centroamérica se realiza esta forma de empleo en perjuicio de la salud y educación de casi 175.000 niños, estimó Rosa Corea, funcionaria de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Centroamérica registra unos 2,4 millones de niños de entre cinco y 17 años que forman parte de la fuerza laboral, aunque esa cifra puede ser mayor, porque hay muchos casos no registrados. Ante este crudo y doloroso panorama aparecen otros más crueles como la explotación sexual infantil y la drogadicción, que involucra cada vez más a millones de menores del planeta.

Investigaciones de organismos internacionales reflejan que las naciones con más pobreza son convertidas en centros de promoción del turismo sexual y por ende, de fácil acceso a las drogas. Especialistas sostienen que la ausencia de metas específicas en el ámbito regional y nacional para la reducción porcentual del trabajo infantil, condiciona y limita la responsabilidad para desarrollar actividades en esta materia.

Es de sobra sabido, coincidieron las distintas fuentes, que el trabajo infantil constituye un problema creciente para Latinoamérica, que continuará en ascenso hasta que se emprendan políticas nacionales, con especial atención a los sectores sociales y la niñez.

Pero, para hacer efectiva esa propuesta, según la Cátedra de Psicología de la Universidad de Honduras, es preciso implementar toda una serie de medidas de apoyo al menor. Esto es importante cuando se ha viciado el desarrollo de los niños al ser utilizados como mano de obra esclavizada, o porque son asalariados desde muy pequeños, se les ha prostituido, vivido en la calle sin su familia o en un ambiente social inestable. 

Además de instrucción, formación, servicios de sanidad y de nutrición, hay que darles un asesoramiento intensivo, un entorno seguro y, a menudo, ayuda jurídica, aseveraron los profesores del claustro de la casa de altos estudios. Los datos disponibles indican que los menores necesitan servicios profesionales, desde los sociales hasta los de psiquiatría o terapia grupal.

El uso de niños en la prostitución, la producción de materiales pornográficos o de espectáculos sexuales, el comercio de drogas y otras actividades ilegales, pone en peligro su salud, su seguridad y su moral. En tal sentido, grupos humanitarios no gubernamentales instaron a la comunidad internacional a declarar su firme propósito de actuar solidariamente y adoptar un convenio internacional que prohíba las formas más extremas de trabajo infantil.

La humanidad precisa abolir las formas peores e intolerables de buscarse la vida como la esclavitud y las prácticas asimilables a ella, las modalidades forzosas, la servidumbre por deudas, y la mano de obra barata. A esto se le suma la puesta en marcha de un programa educativo con capacidad pública para todos los niños de este país centroamericano, donde una tercera parte de ellos no completa la enseñanza primaria y el 25% de las mujeres son analfabetas. 

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) corroboró que más de 130.000 infantes con edades comprendidas entre seis y 12 años carecen de algún grado de escolaridad, debido a que sus familias sobreviven en la miseria. Los altos niveles de miseria y desempleo condicionan la insatisfacción de las necesidades básicas de alimentación, saneamiento y atención sanitaria, profundizó.

Cifras oficiales de UNICEF atestiguan que desde 1998 al 2004, dos mil 520 niños y jóvenes mendigos fueron asesinados por presuntos escuadrones de la muerte.

La tarea pendiente es que los gobiernos de los países en desarrollo atiendan las necesidades de los pobres y se llegue a un consenso sobre normas universales de respeto a los derechos del menor con la voluntad de aumentar los recursos para atenuar la miseria.





Maltrato Infantil en Honduras


Maltrato infantil, un problema creciente


De acuerdo a datos del Ministerio Público y el Comisionado Nacional de Derechos Humanos, en Honduras se reportan cada año 4.000 denuncias de casos de maltrato y abuso infantil.
El 50 por ciento de las denuncias se refieren a las acciones cometidas por familiares y las víctimas tienen entre 3 y 12 años.
Los analistas señalan que producto de esta y otras circunstancias como el abandono, el abuso, la expulsión del hogar, las necesidades básicas insatisfechas, la migración y la desintegración familiar, muchos niños y niñas viven en las calles como su alternativa más viable de vida.
En el 2005, el Instituto Nacional de Estadísticas estimó que en el ámbito nacional la orfandad biológica de ambos progenitores sumaba 9.487 niños y niñas, 51.357 de madre y 130.136 huérfanos paternos.



Niñez Trabajadora


Los estudios indican que el problema de la niñez trabajadora ha crecido desde la década de los años 1990.

Se estima que en el país más de 360.000 niños y niñas, lo que significa que el 13,7 por ciento están en la población económicamente activa, el 70,5 por ciento de ellos estudia y el 15,8 ni estudia, ni trabaja.
El total de población en edades entre 5 y 18 años es de unos 416.579 niños y niñas que no estudian, ni trabajan, este es un fenómeno marcadamente rural, ya que el 69 por ciento de los niños y niñas que trabajan pertenecen a ese sector, mientras que el restante 31 por ciento es urbano.









DERECHO HUMANO

El niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres. 
Las estadísticas oficiales y de organismos nacionales e internacionales evidencian las precarias condiciones de vida de los niños y niñas hondureños, principalmente de aquellos que viven en el área rural y cuyas familias viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema.
Honduras cuenta actualmente con una población de al menos 7,6 millones de habitantes, de los cuales el 39 por ciento son niños y niñas de entre 0 y 14 años, y que el 40 por ciento de los menores de 18 años viven en condiciones de extrema pobreza.
En este contexto, se señala que la desnutrición infantil crónica de los hijos e hijas de madres sin educación alcanza el 47,1 por ciento, mientras que en las madres con educación superior no llega a un 3,1 por ciento.


Parámetros de Salud en Honduras

Parámetros
Honduras
Población desnutrida (%)
20
Menores de 5 años con peso inferior a la media (%)
17
Menores de 5 años con estatura inferior a la media (%)
29
Niños al nacer con peso inferior a la media (%)
14
Tasa de mortalidad en menores de 5 años (por cada 1000 nacidos vivos)
42
Mortalidad debida a maternidad
220